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sábado, 20 de junio de 2009

Granada - Beas - Quentar - Granada



Domingo 14 de Junio de 2009

Ruta: Granada - Beas - Quentar - Granada
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=426819
Hora de Salida: 8:00
KMs. 48
Protagonistas:
- Jose Manuel
- Fernando M.
- Fernando C.


Ausentes:
- Alejandro
- Luis


Después de meses poniendo excusas "poco creibles" (maratones, rodillas echadas a perder, isquiotibiales, ...) el amigo José Manuel volvía al redil. Como imaginabamos que podría estar un poco bajo de forma, al menos con la bicicleta, decidimos hacer una ruta aparentemente fácil.

El objetivo era Beas, pasando por el parque de Invierno pero por la subida de los Angeles para hacerla un poco más llevadera.

El calor desde el primer momento era bastante intenso y esto sin duda hizo la etapa de hoy mucho más dura de lo habitual, menos mal que todos habíamos cargado bastante agua y pudimos hidratarnos convenientemente durante toda la ruta.

Insisto: Para salir durante esta epoca del año es importante abusar de la crema protectora y es que entre que se suda bastante, el calor aprieta de mala manera y que la capa de Ozono no está en su mejor momento no hay que descuidarse. La prueba está que todavía arrastro alguna que otra quemadura del día de los lavaderos de la reina.

Bueno volviendo a nuestra etapa..., viendo el calor que pasamos puedo entender la cara de sufrimiento de nuestros Pericos Delgado, Indurain, Contador, ... subiendo Alpes y Pirineos en pleno de mes de Julio.

Vale, vale ya no me enrollo más. La verdad es que esta rutilla la recordaba como suave y así fué durante la primera parte. Cada vez me gusta más las primeras bajadas desde el llano de la perdiz por la vereda del abogado y me encanta el trozo que hay desde el llano de la perdiz hasta donde se coge el desvio hacia Beas. Es verdad que es un continuo rompepiernas pero se lleva con facilidad y se hace muy divertido.

En cuanto se toma el desvio hacia Beas la cosa cambia notablemente aparece la primera rampa realmente dura, además a la hora que empezamos a subir ya aprieta el sol y el terreno está bastante suelto y dificulta la subida. El caso, para engordar mi ego, es que a pesar de todo esto y de que creo que todavía estoy cansado, al menos muscularmente, del día de los lavaderos, consigo subir la cuesta sin echar pie a tierra pero sudando como un pollo.

Tras superar la primera cuesta y en cuanto encontramos una buena sombra hacemos la primera parada para recuperar fuelle.

A continuación viene una zona un poco más suave donde se puede apretar un poco el ritmo y donde da tiempo a disfrutar del paisaje. Pero en seguida aparecen nuevas rampas que combinadas con que las zonas "llanas" son realmente un rompepiernas hacen que empecemos a encontrarnos un poco fatigados.

Conforme vamos avanzando el calor aprieta cada vez más y se agradece la zona de matorrales altos que hay antes de la última subida que aunque no llegan a dar una sombra continua si ofrecen un poco de protección contra el sol y la sensación de que la temperatura es un poco más suave.

Al superar esta fase y justo donde hay un cartel que indica que hacia la derecha se enlaza de nuevo con la vereda del Abogado y hacia la izquierda se ve al fondo Beas aprovechamos para hacer una nueva parada y beber como Cosacos.

El amigo José Manuel se defiende bastante bien y aunque un poco rezagado, va subiendo y bajando montañas como hacía en su día Marco con su mono Amedio.

Desde este punto hasta Beas es casi todo cuesta abajo pero no conviene relajarse ya que hay un par de repechillos un poco duros. De todas formas en esta parte se encuentran las mejores vistas y merece la pena disfrutarlo.

La bajada hasta Beas me la tengo que tomar con un poco de Calma ya que se me aflojó el tornillo que sujeta el manillar a la potencia y el manillar continuamente se mueve hacia abajo y hacia arriba.

Al llegar a Beas no recibe una maravillosa fuente (en cualquier otra epoca del año ni me hubiera dado cuenta de que estaba) donde nos remojamos (casí que nos metemos dentro) y cargamos nuestras botellas de Agua.


Paradita en el bar de la plaza del pueblo y cafelito con tostadas para retomar fuerzas. Al acabar hacemos una nueva visita a la fuente-piscina del pueblo donde volvemos a remojarnos.

Continuamos nuestra ruta subiendo hasta el Monje a la salida de Beas. Esta parte si que se me hizo dura ya que aunque es camino asfaltado hay bastante pendiente y un calor de Cojo..., perdón, perdón, de la leche.

Supongo que será un kilometro, kilometro y medio pero se hizo pesadillo. Al llegar al monje cogemos carril hacia la izquerda y tomamos la bajada, muy divertida, que nos lleva hasta un poco más abajo de la presa de Quentar.

Resulta curioso como en Invierno esta parte de la ruta estaba llena de Charcos y de Barro y ahora está totalmente seca y arida. Como ya he podido ajustar el manillar si que puedo apretar un poco en esta parte de la ruta que hacemos a muy buen ritmo.



En seguida llegamos a la carretera que lleva a Quentar y aunque nos tienta el subir hasta la presa y coger el camino que lleva hasta la presa de Canales el calorín que hace nos hace entrar en razón y dedicar el resto de la bajada a buscar un buen bar donde dar cuenta de unas merecidas cervecillas.

Como hemos acabado antes de tiempo los lugares habituales están todavía cerrados y al final tenemos que llegar hasta Granada para poder tomarnos el Cervezon.

Bueno la semana que viene más...

lunes, 8 de junio de 2009

Lavaderos de la Reina

Domingo 07 de Junio de 2009

Ruta: Granada - Lavaderos de la Reina - Granada

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=420815





Hora de Salida: 8:00

KM. 93

Protagonistas:

- Fernando C.
- Alejandro
- Luis
- Fernando M.

Domingo 7 de Junio de 2009, un día de los que hay que marcar y recordar... Si, la entrada es un poco triunfalista pero para mí es de esos días que recordaré durante mucho tiempo. Y es que nada más ver los datos de la etapa de hoy me doy cuenta de que hemos dado un pasito adelante en nuestra vida de ciclistas aficionados (globeros).

Ya había visto en algún foro fotos del lugar y la verdad es que llamaban la atención, y es que el cámino es muy completo, subida por la ruta del colesterol, subida hasta la presa, subida (si, siempre subiendo) hasta güejar sierra, subida, subida, subida, subida y más subida hasta los lavaderos.

Como siempre quedamos en la gasolinera de Neptuno, pero esta vez, por primera vez (y es que nos vamos haciendo mayores) llevabamos bocatas y permiso de nuestra familia para pasar el día fuera de casa y disfrutar de un día completo completo de ciclismo.

Con mucha ilusión empezamos nuestro camino por la ruta del colesterol y sin darnos cuenta nos vimos atravesando los tuneles que hay debajo de la presa de Canales. Ya sabeis que la subidilla que nos deja en lo alto de la presa es dura, aunque bastante corta, y era la primera prueba que teníamos que superar esta mañana. Aquí me llevé el SUSPENSO y es que aunque a ritmo pachangero fuí subiendo las rampas (sudando como un pollo) el caso es que al llegar al último metro (no exagero nada) la rueda empezó a rachear y en vez de poner el pie en tierra, uno que apenas es cabezón, intenté por todos los medios llegar hasta arriba. Resultado: caida de la bicicleta, medio codo que se quedó en el asfalto y los de Granabike que pasaban por allí que tuvieron que aguantarse la risa al verme rodando por el suelo, aunque entre risa y risa tuvieron tiempo de inmortalizar el momento.

El resto de mis compañeros subieron sin problema las cuesta. Tras hacer una breve parada retomamos camino rumbo hacia Guejar Sierra. En mitad de camino nos picamos, y es que somos como niños, con un ciclista que lo único que hizo fue pasarnos y al que al final conseguimos volver a pasar y dejar bastante atrás.

Llegada a Guejar y parada en el bar de siempre (si algún día supero el alzheimer pondré el nombre del bar porque siempre me fijo para ponerlo en el blog pero luego a la hora de redactarlo nunca me acuerdo). Como faltaba lo peor nos lo tomamos con calma, cafelitos, tostadas de tomate con Jamón, agua, mucha agua y un buen rato de descanso (Luego dicen que la vida del ciclista es dura, pero es que no han venido con nosotros de excursión ;-)).

A partir de aquí empezaba la verdadera ruta. Nada más abandonar Guejar empiezan las primeras cuestas, bastante duras y empiezan también a aparecer los cerezos a los margenes del camino. Tras unos cinco o seis kilometros de subida cogemos un desvio hacia la derecha y empieza un descenso bastante pronunciado (Yo al menos no lo disfruto como es habitual ya que voy todo el rato pensando que dentro de unos 60 kilometros y unos 2000 metros de desnivel acumulado tendré que volver a subirlo) que nos lleva hasta el comienzo de la verdadera ascensión.

Al llegar abajo hay un puente con un rio (supongo que el genil) que baja con mucho caudal y donde paramos a dar cuenta de un magnifico cerezo que nos llama y nos provoca (venid, venid... mirad que cerezas tengo...). Mientras unos se agencian unas cuantas cerezas otros empiezan a hacer fotos y a otros les da por ver si las cámaras de fotos soportan los golpes (Confirmado, las cámaras de fotos si se caen al suelo SE ROMPEN!!! no hagáis más pruebas de estas porque después no funcionan (Tampoco vuelan ;-))).

Empezamos a subir, al principio por camino de asfalto y al cabo de 3 o 4 kilometros empieza un carril de tierra.

Conforme vamos subiendo el paisaje es cada vez más espectacular, la vista de Granada y su Vega, con el pantano de Canales cada vez más pequeñito es bestial. Aprovechando la excusa de las vistas vamos haciendo alguna que otra parada para ir reponiendo fuerzas. Así que empezamos a dar cuenta de los platanos y algún otro fruto seco. También empezamos a beber agua ya que el calor empieza a apretar. Un pequeño inciso, para cualquier excursión en esta epoco del año hay que echarse crema protectora en piernas, brazos, cuello, orejas. Pero en este caso y debido a la altura es fundamental. Nosotros no lo hicimos y no os podeís imaginar las quemaduras que he tenido durante esta semana (Aparte de la pinta que tenía en la playa con los brazos totalmente "renegrios" el cuerpo blanco y las piernas negras hasta la altura de los calcetines (una pena..., vamos que era quitarme la camisa y se oian las risas en todo el cabo de Gata)).

Bueno volviendo al tema, estabamos subiendo y subiendo, y devorando todo lo que teníamos en la mochila. Conforme se va ascendiendo se va perdiendo toda la vegetación (muy abundante al principio de la subida) aunque a cambio empiezan a aparecer las vistas a las cumbres de Sierra Nevada.

Recuerdo perfectamente que tras una curva donde hay un pequeño refugio aparece de pronto al fondo el Veleta, el Mulhacen, la Alcazaba y varios picos más cuyos nombres no conozco. Y la sensación es que te falta el aire (también falta por la altura ya que ahora nos encontramos a unos 1900 metros) . Hay que pararse y mirar el paisaje y recrearse porque tanta naturaleza junta y en estado tan salvaje llega a abrumar.

Yo estoy acostumbrado a ver la Sierra desde la panoramica de Granada, preciosa pero muy suave, desde este lado todo son picos abruptos, tajos y valles impresionantes.

Una parada en la que aprovechamos para hacer fotos y donde todos tenemos la sensación de que el esfuerzo merece la pena. A partir de los 2.000 metros de altura los repechos no son tan duros auque el cansacio acumulado y la falta de oxigeno a esta altura se hace notar.

Nueva parada, esta vez de bocata, y aquí es donde nos damos cuenta de que estamos echos polvo. Estamos a unos 2200 metros y el gps, mi amigo gps, me dice que quedan unos 4 o 5 kilometros que se nos van a hacer eternos.

Tras una parada que se hizo más larga de la cuenta debido a que la piernas pedian que no subieramos más, las espaldas protestaban y nuestros cuerpos nos recordaban que ya no teníamos ventitantos años (sólo cuatro o cinco más ;-)) retomamos la subida.

Esta parte es la que peor recuerdo tengo porque estos 4 o 5 kilometros que calculé a ojo en realidad fueron 8, porque cada repecho se nos hacía interminable y porque el camino cada vez va empeorando más hasta convertirse en un sendero plagado de piedras que golpeaban directamente a mi hernia l5-s1 sin ningún tipo de piedad.

Conforme nos ibamos acercando a los lavaderos de la reina empezaron a aparecer las manchas de nieve que cruzaban el camino y que nos obligaban a bajarnos de la bici.

También aparecieron unas vacas con unos cuernos que ya querría el toro que se cepilló a Manolete y que me hicieron pasar un miedo terrible ya que hubo un momento en el que el cuerno de la vaca no estuvo a más de un metro de mi cuerpo serrano. Si la vaca me empitona me manda de vuelta a Granada sin necesidad de dar ni una sola pedalada más.

La parte final empieza a ser impracticable ya que se trata de un camino muy muy estrecho y con una acequia a la izquierda. El agua estaba tan clara y teníamos tanto calor que algunos de mis compañeros decidieron darse un baño, y nada mejor que mortal con doble tirabuzón para zambullirse, claro que hubiera estado mejor si no hubiera acompañado el salto con la bicicleta. Al final nos llevamos un buen susto aunque no hubo apenas secuelas.

Desde el sitio de la caida hasta los verdaderos lavaderos de la reina un paseo andando, más por no dar más ostias que por otra cosa, y la oportunidad de disfrutar de un paisaje único.

La bajada salvo el primer kilometro donde estaba pajarón es espectacular, y es que la oportunidad de bajar de forma consecutiva 45 kilometros no se ve todos los días. La verdad es que forzamos un poco más de la cuenta y hubo un par de curvas que todavía tengo en mi cabeza porque no sé como llegué a conseguir darlas.

Sobre el kilometro 25 de bajadas volvemos a encontrarnos en el puente y lo que a la salidad de Güejar era una fuerte bajada (yo ya le temía) ahora se convierte en una pendiente acojonante. De todas formas nadie nos quita que en una media hora hemos pasado de los casi 2.400 metros de los lavaderos de la reina a los 1.125 del puente.

Antes de coger estas rampas hacemos una peqeña parada para saludar a nuestras amigas las cerezas y algunas deciden venirse con nosotros para conocer a nuestras familias.

Es verdad que las rampas son duras de la leche, pero es verdad que tomandoteló con paciencias y pensando en todo lo subido por la mañana se lleva la cosa con cierto orgullo.

Cuando enlazamos ya con la carretera y empezamos el descenso hacia Güejar ya se nos cambia la cara ya que sólo falta bajar y bajar (bueno y una coca-cola que tomamos para no romper nuestras tradiciones).

Paradita en la plaza del pueblo, damos cuenta de nuestras coca-colas y empezamos a realizar el descenso hasta Granada como profesionales haciendo relevos y picandonos hasta con los mosquitos que vuelan al rededor.

Al final y para poder llegar a votar tuve que hacer un último esfuerzo, aunque al final y por un sólo minuto pude cumplir con mis obligaciones democráticas.

Ahora sólo falta en pensar el próximo reto para las próximas semanas, aunque durante una buena temporada serán rutas mucho más faciles ya que el calor empieza a apretar.

El fin de semana que viene más...


































































Estas dos últimas no son de la excursión, son del homenaje que nos dimos Luis y yo en el Cabo de Gata recordando nuestras hazañas...